LIBROS PARA NIÑOS Y JÓVENES
Por Danilo Sánchez Lihón
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“No hay fragata como un libro
para llevarnos hacia tierras lejanas;
ni caballos como una página
de poesía que cabriola.
Esa travesía la puede tomar el más pobre
sin que le oprima la fatiga.
Cuán austera es la carroza, el libro,
que transporta hasta las estrellas
al alma humana”
Emily Dickinson
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1. Nutrirse con el pan de nuestros propios hornos
Un viejo profesor, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, nos decía que “la mejor manera de hacer patria era componiendo un vals, una marinera, un huayno, un taquirari o una mulisa”. Y es aquello en lo cual más he creído cuando he visto cómo culturalmente nos subordinamos hasta en nuestras fiestas y alegrías a todo patrón social, cultural y artístico que nos viene de los centros de poder mundial.
Sin embargo, y parafraseando la afirmación de ese viejo maestro, ecuánime e impecable, ahora diría que la mejor manera de identificarse con nuestro pueblo, su historia y su destino, es haciendo libros para niños, promocionando la lectura, animando la literatura infantil, activismo y voluntariado a favor de hacer que de manera voluntaria el niño, joven y ciudadano en general lean y adopten valores de manera autónoma, que es lo que ocurre cuando se siembran libros y lectura que él acoge, adopta y recrea.
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