Por Danilo Sánchez Lihon- INLEC
1. La lectura es una búsqueda feroz y apasionada de nosotros mismos
1.1
La fuerza que pulsa el arco de las grandes realizaciones y hasta de la heroicidad es la lectura.
Con ella lograremos que nuestros hijos sean esas flechas luminosas lanzadas hacia el porvenir más halagüeño y promisorio.
Ella es fundamental a fin de tener seres nobles, enérgicos, pletóricos de ideales.
Llenos de vitalidad y valores y generosos en relación a la vida.
De allí que no se trata únicamente de leer por placer sino que leer se convierta en una necesidad a la cual recurramos siempre para alcanzar una mayor comprensión de la vida y del mundo que vivimos.
Y para que nos ayude a resolver los graves problemas pendientes de darle su debida y atinada solución.
De otro lado, reducir la lectura solo a placer es deformarla y hasta quizás corromperla.
La lectura es una búsqueda feroz y apasionada de nosotros mismos.
1.2
El goce y el placer como objetivos de la lectura son posiciones y visiones limitadas. Más que por aquello la lectura vale por ser el medio para encontrar significado y sentido en la vida.
Es fundamental para descubrir lo esencial e imprescindible, para construir todo lo valioso, para aventurarse por senderos nuevos intensificando nuestra vida, logrando a través de ella vivir más vidas.
En tal sentido, corresponde perfilar un marco general y amplio del por qué debemos pensar y actuar en la perspectiva de un Plan Estratégico en el ámbito de la lectura.
Y luego, compartir criterios, conceptos, ideas, metodologías y prácticas pedagógicas en relación a su puesta en ejecución en hogares, aulas, bibliotecas, centros e instituciones educativas.
Mediante el Plan Lector se realizarán actividades orientadas al afianzamiento de la lectura en la escuela, las mismas que estarán dirigidas a los niños, pero abarcando también a los maestros y a todas las personas en su conjunto.
2. Movilización ciudadana para poner las bases de una sociedad lectora
2.1
Debemos cultivar siempre una actitud eminentemente promotora, motivadora y alentadora de iniciativas y voluntades. Necesitamos estimular mucho a las personas, dar valor a nuestros hijos, dar confianza y seguridad a nuestros estudiantes, colegas de trabajo y a nuestro prójimo en general.
Hay mucho de socavado en nuestra colectividad, nuestra moral está deteriorada; nuestra propia autoconfianza está mellada.
Tenemos entonces, a través de la educación, que levantar el ánimo, recobrar el orgullo, enaltecer nuestra cultura, afrontar con aplomo la actual situación y hacernos cargo –seguros y optimistas– de nuestro destino.
En tal perspectiva, tiene que haber una movilización social, ciudadana y civil para poner las bases de una sociedad lectora que nos ayude a avanzar por la senda del progreso y del desarrollo.
2.2
Debemos hacer el esfuerzo de visualizar el panorama de la práctica de la lectura en el sistema educativo y en la escuela y activarla a través de programas y planes de acción que sirvan de punto de referencia a todas aquellas personas o instituciones que se interesan por apelar a este recurso y a este bien para aliviar o paliar los males que nos aquejan sino para darle eficaz y plena solución.
Comprometernos y extraer experiencias piloto a partir de las prácticas educativas que se realizan en las escuelas, alumbradas por el reflector del análisis y la reflexión para validar modelos y alternativas que se puedan ir adoptando en la educación.
Impulsar un proceso de reforma global que posibilite una integración cabal de la educación con la realidad socioeconómica que provea a las personas de los recursos para participar en su sociedad de manera productiva y creadora.
Porque la lectura es importante, buena y trascendental para la vida de las personas y para el destino de los pueblos
3. Sembrar a futuro
3.1
Sembremos más intensamente, sabiendo que lo que hacemos hoy tendrá un fruto de aquí a un tiempo prolongado, pues los resultados en esta siembra no son inmediatos.
Sin embargo, tenemos que proyectarnos a futuro y haciendo las cosas bien, lo más pertinente y juicioso posible en relación a estimular la lectura en niños y jóvenes.
Esto, sabiendo probadamente que esta actividad es valiosa e importante; objetivo al cual se orientan los propósitos de la puesta en marcha de un plan lector.
Anhelemos respecto al libro y la lectura un encuentro amoroso entre el niño y estos factores fundamentales de la cultura humana.
Y, en esto, son factores fundamentales y coadyuvantes la acción de los padres en el hogar en vínculo con los maestros conscientes y consagrados a sus ideales, amorosos para con sus niños y que reconocen como un deber ineludible formar lectores.
3.2
Propiciar, al respecto, un encuentro en donde se desencadene una relación de pasión con el texto, tanto como artefacto e instrumento físico o material, en donde se considere y aprecie su textura, su belleza visual, su grato aroma y hasta su carácter sonoro y, a su vez, que sea muy eficaz.
Y se aprecie en razón de sus ricos contenidos informativos, racionales, afectivos e imaginativos, así como se lo asuma intuyendo la inmensidad y el infinito que el libro y la lectura conllevan.
A veces, nuestro entusiasmo nos lleva a generalizar, nuestra emoción nos mueve a envolver, reconocer y tratar de abarcar todo en un solo abrazo. Nuestra pasión nos tienta a llevar muchos supuestos a sus términos más radicales, aunque no es del todo malo que eso ocurra porque así corregimos puntos de vista absolutos o cerrados.
4. Tener un concepto auténtico de lectura
4.1
La lectura tiene a su vez que tener un sentido para el lector no tanto en cuanto a tener precisas unas bases conceptuales o consideraciones acerca de cuál es su naturaleza, su índole y su proceso, sino más bien a una valoración intuitiva de lo que ella nos provee para enaltecer nuestras vidas.
Si es importante reconocerla como el mundo de las antinomias, de las polaridades y de los conflictos dialécticos. Apreciando la lectura como el plano de las paradojas y ambivalencias, de las corrientes casi contrapuestas, en donde tenemos que hacer siempre el ejercicio de relativizar las posturas.
Sin embargo, cabe contemplar que la lectura al mismo tiempo que un acto emancipado es un acto de profunda ligazón con la comunidad, al mismo tiempo que placentera es angustiosa o grave.
Al mismo tiempo que soledad es participación o comunión, al mismo tiempo que consciente es mágica o subjetiva.
4.2
Siguiendo esa orientación, hay que manejar un concepto de lectura más amplio que aquel relacionado a la alfabetización, porque lectura no es solo decodificar el texto puesto en código de escritura sino es dar sentido a los fenómenos, a las manifestaciones sociales y a los elementos de la cultura.
Hemos de superar también la deformación que trata de imponerse de reducir la lectura a interpretación de textos, dejando fuera y cancelando los niveles más pródigos y fecundos de la lectura, cual es extraer en ella nuestras propias ideas, vivencias y propuestas para construir con ellas un mundo mejor.
Integrar incluso la lectura del texto con otras lecturas. Porque se lee, por eso y con igual beneficio y trascendencia, un rostro, una mirada, una calle.
Se lee la televisión, se lee al Hombre. Se lee en suma la vida
5. Lo que hacemos hoy tendrá un fruto de aquí a un tiempo
5.1
En tal sentido y en relación a la lectura hay que hacer de la escuela un lugar más humano, más alegre y vital, en relación a la lectura, porque más enseña la vida y más importa incorporar valores, hábitos y conductas, antes que informaciones.
En tal perspectiva es importante preguntarnos: ¿Por qué la escuela no forma lectores? ¿Por qué el sistema educativo enseña a leer pero desalienta –de repente sin quererlo– a los niños y jóvenes a ser lectores gozosos, asiduos y creativos?
De allí que desde las aulas y los centros educativos hagamos conciencia primero, y sembremos elementos después, que nos permitan tener la seguridad que de aquí a un tiempo hemos de tener formados niños y jóvenes lectores.
5.2
Esperar también, a este respecto, iniciativas promotoras de lectura de parte de las editoriales como también de la prensa y de los medios de comunicación, en general. ¿Qué porvenir nos espera si no cultivamos ahora la simiente cuyo resultado sea la cosecha abundante de tener una sociedad lectora?
Al mismo tiempo que ética o moral es subversiva; al mismo tiempo que aventura es refugio o protección.
La lectura es el orden dentro del caos, lo definido dentro de lo indefinido, la incertidumbre al final de la certidumbre y también todo lo inverso de lo que hemos enunciado.
De allí que si no esclarecemos por lo menos debemos esforzarnos por aproximar al lector a todos estos puntos, por las siguientes razones fundamentales. Y, consecuentemente, es necesario que haya por lo menos una aproximación a reconocer cuál es su vasta complejidad.
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Extraído del documento PLAN LECTOR PRINCIPIOS Y FUNDAMENTOS













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